escrito por Cross-Word / 6 marzo, 2018 / Categorías Actualidad

Vivimos un momento en el que el conocimiento y la información pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. La defensa de nuestros intereses o los de nuestras empresas depende, en gran medida, de lo informados que estemos. En caso de conflicto judicial, nunca bastará con disponer de buenas intenciones ni con sabernos poseedores de la verdad. Debemos, además, contar con elementos probatorios sólidos que permitan demostrar y sostener nuestras pretensiones. De ahí la importancia de contar con los servicios de una agencia de detectives privados que pueda proporcionar ese respaldo.

Agencia de detectives privados en Barcelona: investigación nacional e investigación internacional

La información obtenida en las investigaciones llevadas a cabo por una agencia de detectives privados en Barcelona es de gran ayuda a la hora de tomar decisiones. Las pruebas que aportan los investigadores pueden ser de tres tipos:

– Pruebas testificales.

– Pruebas documentales.

– Pruebas gráficas.

Una agencia de detectives privados ha de poder garantizar la aportación de todo tipo de pruebas en los asuntos judiciales más habituales: los relacionados con los ámbitos de las jurisdicciones Civil, Social, Mercantil y Penal. Además, debe estar en disposición de montar operativos con los que dirigir una investigación internacional, aparte de especializarse en todo tipo de investigación nacional. Algo que solamente se puede conseguir si la agencia cuenta con un equipo de detectives privados bien formados y con dedicación exclusiva al despacho y a sus clientes.

La inversión que una empresa haga en investigación es garantía de éxito en su lucha contra el fraude, como bien vemos, en repetidas ocasiones, en las sentencias de los diferentes tribunales.

La actividad de los detectives en Barcelona, respaldada por la jurisprudencia española y catalana

Así nos queda acreditado en la sentencia de 6 de noviembre de 1990 del Tribunal Supremo, de la que se hace eco la sentencia de 15 de febrero de 1994 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que define la actividad de los detectives privados como “medio de prueba, de habitual utilización y, en ocasiones, instrumento dotado de exclusividad para el eficaz control por el empresario de los deberes exigibles al trabajador”.

O cuando dice “lógicamente, el testimonio emitido por los detectives privados tiene, a favor de su veracidad, no solo la garantía de profesionalidad exigible y en principio también presumible, en una profesión reglamentada legalmente, sino también de la que, de modo innegable, proporciona la precisa y continuada dedicación al objeto del ulterior testimonio a emitir y las complementarias acreditaciones gráficas o sonoras”.

Sigue señalando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en sentencia de 5 de mayo de 1993, que “la ley rituaria procesal autoriza a las partes a valerse de cuantos medios de prueba se encuentren regulados en la Ley, admitiéndose como tales, medios mecánicos de reproducción de la palabra, de la imagen y del sonido, salvo que se hubieran obtenido por procedimiento que suponga violación de los Derechos Fundamentales y Libertades Públicas”.

Es evidente que la ley apoya la investigación privada y utilización en juicio de las pruebas que haya podido obtener una agencia de detectives privados para la defensa de los intereses y derechos de sus clientes.

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