escrito por Cross-Word / 1 abril, 2019 / Categorías Actualidad

La Justicia del siglo XXI España mira con recelo a los profesionales que aportan su verdad y experiencia a las etapas contratadas por un litigante. En la corte, no se equivoquen, los dogmas son los informes policiales y las opiniones forenses o periciales. Tienen presunción de veracidad oficial. Pero a veces hay más dogma que verdad en lo institucional.

La buena fe, se supone, precede al litigio. Una bombilla en la oscuridad enciende un carácter estereotipado. Estamos hablando del detective privado. El rostro terrenal del perro significa una herramienta efectiva para nuestra Justicia. Es rentable para barato; Sus informes (apoyo en litigios) ayudan al litigio.

En 2019 los detectives son casi 5,000 licencias, con un 50% de actividad entre hombres y mujeres. La mejor conexión entre el detective de ficción y la real es cómo lo definió Germán Areta (Alfredo Landa-El Crack II- J.L.Garci): ‘Trabajo mucho, duermo un poco. Y lo que veo no me gusta. ‘

El artículo 265.1.5 de la Ley de Procedimiento Civil (LEC) los considera «testigos calificados». En su art. 214.1 le permite al cliente del detective incluirlo en los costos, si maneja una oración. El ganador es gratis.

La Corte Suprema (TS) reitera la jurisprudencia sobre los detectives como ‘testigos privilegiados’, requiere que digan la verdad sobre lo que se registró, fotografió, vio o copió respetando las intimidades. Las regulaciones europeas de protección de datos personales (Reglamento UE 16/679) y las españolas (LOPD 15/99) limitan el campo al investigador.

Pero, paradójicamente, es una vena para los detectives intimidades públicas en ‘redes sociales’, mensajes telefónicos abiertos e internet. La confiabilidad de muchas de estas fuentes (OSINT) se verifica a priori. Por tanto, es una inversión contratar a un detective.

Las principales quejas del detective independiente de resultados iguales, predeterminados o «bajo demanda» son los intrusos y la competencia desleal de los colegas que lanzan precios o defraudan sin agencia. Los reclamos son para investigar delitos si el juez lo admite, la víctima o el acusado lo requieren sin caer, o de lejos, en la policía paralela. Además, establecer el ‘detective oficial’. Así, los ciudadanos aportan pruebas ante la injusticia o el pisoteo de sus derechos.

La pareja virtual Detective-Justicia debe tener más proximidad. El respeto y la sensibilidad de quienes acusan y juzgan ya son evidentes. Especialmente, dado que una mayoría femenina (jueces, secretarias -ahora LAJ- y fiscales) separa la verdad y los hechos de los trucos, las pruebas incoherentes o de «control remoto» que se desvían del enfoque procesal.

Esa pareja, que creemos de hecho, Justicia-Detective proyecta la neutralidad que este modesto investigador aprecia en la Ley aplicada por profesionales rigurosos. Las películas y novelas sitúan al detective perseguido por policías celosos de su campo. Dejemos que continúen en su trabajo, también riguroso, que previene y combate el crimen. Encajamos, todos y cada uno, en la Constitución y en una Justicia más ilustrada con ese detective que durante décadas no persigue las infidelidades, ni acosa, ni lleva gabardina. Solo trata de ayudar a que la justicia tenga más que decidir.

 

 

Etiquetas:
SUBIR