escrito por Cross-Word / 22 marzo, 2019 / Categorías Actualidad

Una agencia de detectives privados real es muy diferente de las que salen en el cine o la televisión. Mientras en estas ficciones los investigadores tienen plena libertad de actuación, los detectives de verdad ven limitada su intervención por unas leyes que no siempre están del todo claras.

La legitimidad de un encargo

Para empezar, una agencia de detectives privados debe asegurarse de que los trabajos que le encargan son legítimos. Es decir que quien los hace no va a usar la información que reciba para delinquir.

Por ejemplo, un detective puede recibir como encargo encontrar a una persona. Cumple el cometido e informa a su cliente. Pero este, una vez conocido el paradero del sujeto buscado, lo asesina. El investigador tendría una responsabilidad legal en ello.

Por tanto, el detective debe saber de antemano para que se busca a esa persona. Sin embargo, la legislación no pone en sus manos ninguna herramienta para hacerlo. El único camino que tiene el investigador es preguntar y suponer que las respuestas de su cliente son verdaderas.

Así, el detective, antes de encargarse de un caso, debe tener en cuenta varias cosas.

Relación entre cliente y persona investigada

En primer lugar, la relación que existe entre el contratante y la persona investigada. Si es de tipo familiar, laboral o puramente mercantil. Según eso, será más amplia o menos la información que pueda dar a su cliente. Por ejemplo, si se trata de un jefe que investiga a un empleado, el detective no puede informar al primero acerca de la vida sentimental de su trabajador.

Utilización que el cliente va a hacer de la información dada por el detective

Igualmente, el investigador debe asegurarse de que su cliente va a utilizar la información que se le da de manera legítima. Por ejemplo, si un empresario pide investigar a otro para recabar información acerca del negocio del segundo, lo hace con intención de hacerle competencia desleal. Y, en tal caso, el detective tiene que negarse a participar en esa investigación. Sin embargo, a veces para llegar a esa conclusión debe utilizar, justamente, su instinto detectivesco. Porque no siempre están claras esas malas intenciones.

Adecuación del trabajo a la legislación española

Hay ocasiones en que un contratante tiene un interés legítimo respecto a la persona sobre la que quiere investigar. Sin embargo, influido por series de televisión, propone que se apliquen unos métodos ilegales en la indagación según las leyes españolas. Por ejemplo, un cliente que propone al detective que «pinche» el teléfono de su pareja.

Esto no puede hacerse salvo que lo ordene un juez. Y es tarea del investigador aclarar este concepto al cliente y proponerle investigar por otros medios legítimos.

En conclusión, una agencia de detectives privados en España funciona de manera distinta a las de las películas. Antes de aceptar un encargo tiene que asegurarse de la legitimidad del mismo. Y ello en un triple sentido. En lo que respecta a la relación entre cliente e investigado, a los medios de indagación y al uso que el contratante va a hacer del informe final.

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