escrito por Cross-Word / 2 octubre, 2018 / Categorías Actualidad

Una de las líneas de especialización de una agencia de detectives privados más reciente es aquella que hace referencia a la legalidad de todos los asuntos relacionados con el uso de los móviles. En nuestro día a día, es muy posible cometer ilegalidades al utilizar los teléfonos de nuestros allegados. 

Nuestro punto de vista como detectives de Barcelona

Coger el móvil de alguien: de mal hábito a delito

A nivel de moralidad, mirar a hurtadillas el móvil de alguien no es nada ético, pero es que además puede suponer un delito. Aunque en algunas ocasiones no tenemos la concepción real de que cotillear es algo malo, sí lo es. De hecho, infringe un derecho fundamental que es el derecho a la intimidad.

Por ello, antes de mirar cualquier información que hubiese en un dispositivo móvil que no es nuestro, lo mínimo que debe hacerse es pedir permiso al propietario del terminal. De hecho, aunque en un principio la otra persona diga que le da igual, nunca debe hacerse sin su consentimiento expreso.

Suplantación de identidad

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando se entra en un dispositivo que no es el nuestro es la necesidad de introducir claves de desbloqueo. De igual forma ocurre cuando se entra en cualquier aplicación, aunque la clave de acceso ya esté guardada en el terminal.

Ambas acciones supondrían un delito de suplantación de identidad. Los peritos judiciales aluden a que esta es la infracción que menos se conoce por parte de los usuarios a pesar de ser la primera que se comete.

Cabe destacar, además, que la suplantación de identidad es un delito muy grave que puede llegar a suponer penas de cárcel elevadas. Y si además se acompaña en la acusación de otras transgresiones, es indiscutible que este acto que consideran anecdótico muchas personas puede costar muy caro.

Así pues, como expertos detectives de falsificaciones aconsejamos no llevar a cabo esta acción nunca. 

El secreto de las telecomunicaciones

Aunque pocos conocen este concepto, debemos tener claro que se trata de un derecho fundamental que involucra a los dispositivos móviles. Todos tenemos derecho a que aquellas comunicaciones que mantenemos de manera electrónica queden en nuestra intimidad. Por tanto, quien decida coger el teléfono de su pareja, de su hijo o de cualquier amigo estaría violando un derecho fundamental del propietario del dispositivo. Algo, por desgracia, tan común como leer los correos de alguien o sus mensajes, tanto de SMS como de otras aplicaciones de chat, es un delito muy grave.

Recurrir a expertos: aún peor

Pero si para indagar en el teléfono de algún conocido se recurre a algún “experto” como un cracker o pirata informático, el delito se agrava aún más. Normalmente, estas personas instalan un malware en el dispositivo que quiere registrarse y todo lo que llega a ese terminal también alcanza al del “espía”.

Si se diera esta circunstancia, la pena impuesta sería aún mayor. Por ello, hay que plantearse bien la decisión de hacerlo porque la consecuencia legal que puede tener no es pecata minuta.

¿Es posible indagar en el teléfono de nuestra pareja?

Aunque hasta ahora hemos hablado de manera general, en la mayoría de casos estas infracciones se cometen por querer saber sobre qué habla nuestra pareja o con quién habla a través de su móvil. Básicamente, aparecen los celos y las sospechas y lo primero que se tiene a mano es el terminal móvil, sobre todo cuando hay una convivencia.

Pues bien, hay que tener claro que puede hacerse, pero que, obviamente, es totalmente ilegal. Además, ningún profesional de la informática va a prestarse a este tipo de tareas.

Lo más normal es que quien desee espiar un teléfono tenga que recurrir a ciberdelincuentes y pagarles cantidades de dinero bastante elevadas para que intervengan los dispositivos con algún tipo de software. De nuevo, recalcamos la idea de que estos no son legales bajo ningún concepto.

El espía descubierto

Por otro lado, el hecho de estar espiando todo lo que ocurre en el terminal de la otra persona acabará por deteriorar la relación. Es normal que surjan dudas a veces sobre la fidelidad de la pareja, sobre todo si se detectan actitudes poco comunes. No obstante, espiar no es la solución, ya que lo más probable es que la otra persona acabe descubriendo lo que ocurre y corte la relación o bien denuncie los hechos ocurridos.

La dificultad de sostener impunes las mentiras

Algo que siempre debemos tener presente es que es muy complicado mantener las mentiras sin que sean descubiertas.

Ante cualquier tipo de duda acerca de la sinceridad de otra persona, ya sea pareja o empleado, por ejemplo, lo mejor es recurrir a servicios profesionales. Incurrir en delitos por tratar de demostrar que estamos siendo engañados no hará más que dar instrumentos a quienes nos engañan para perjudicarnos aún más. Para explicarlo mejor vamos a poner un ejemplo:

– La mujer de una pareja que lleva varios años de matrimonio sospecha que su marido le está siendo infiel. En este caso, tiene varias opciones: la primera de ellas, que parece en un principio la más fácil, es la de investigar dentro de su teléfono. Iniciativa que es ilegal.

– Si elige esta opción y descubre que la otra persona le está engañando, a la hora de divorciarse no se considerará válida esa prueba por haber sido obtenida de forma ilegal. Pero es que, además, el marido infiel podrá denunciarla por haber violado su intimidad y el secreto de sus telecomunicaciones.

– Si en vez de esto hubiese recurrido, por ejemplo, a detectives privados en Barcelona, estos habrían podido investigar de manera legal y realizar un informe. Y de esta manera todo sería aceptado sin ningún problema en cualquier proceso judicial de divorcio.

La utilidad de recurrir a una agencia de detectives privados de Barcelona

Así pues, debe quedar claro que espiar el móvil de alguien es, en primer lugar, ilegal y, por ende, totalmente denunciable. Así pues, ante cualquier problema de esta índole lo mejor es recurrir a una agencia de detectives privados en Barcelona que pueda llevar a cabo una investigación seria en el marco de la más estricta legalidad.

Photo by Olia Nayda on Unsplash

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